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No hay palabra que logre definir con exactitud cómo son las carreteras en Africa, en este caso, en Argelia. Son una mezcla de caos, espectáculo y mala construcción, pero vayamos por partes.

Conducir por cualquier ciudad de Argelia es una enorme azaña ya qeu todo el mundo hace lo que quiere y la prioridad la tienen todos a la vez.

Lo único que se escucha en todo momento junto a las principales calles de las ciudades son miles de bocinas que intentan indicar el siguiente movimiento que cada canductor pretende hacer.

Pero este caos no se acaba al salir de las ciudades, las carreteras que nos llevan de un lugar a otro del país son igual de caóticas o peores.

No es extraño ir conduciendo y encontrarte con otro turismo que está invadiendo tu carril y no tiene mucha intención de cambiarse, y lo que es más frecuente todavía es encontrarte accidentes espectaculares, normalmente de camiones, en los que las carreteras quedan cortadas y algunos policías intentan desesperadamente normalizar la situación.

A este caso que he intentado explicar como mejor he podido hay que sumarle el que las propias carreteras no es que tengan una gran calidad, es más, muchas ni siquiera están asfaltadas y las que lo están tienen unos agujeros considerables en donde menos lo esperas.

Así que como podréis imaginar, condicur por ellas es una experiencia única en la que tienes que estar preparado para todo.

Otra de las cosas que me hizo mucha gracias son los carteles que aparecen de repente en la carretera, no hay muchas señales y como podéis ver en una de las fotos, los carteles indicando establecimientos como Carrefour son auténticos. Es otra cultura, otra forma de vida.

Por cierto, se me olvidaba decir que las gasolineras también son un mundo aparte. Lo primero es que cuesta verlas, ya que nomalmente tan sólo es un tanque en el que no hay ningún tipo de cartel, y lo segundo, es que la calidad de la gasolina no siempre es excelente.