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Fuertes aromas de jazmín, rosas y lila abruman a los transeúntes que se acercan a la entrada de la boutique El Baraka, en el centro de Argel.

En el interior de la tienda, delante de las botellas que adornan el mostrador, Nassima hojea el catálogo buscando a través de los nombres de marca las fragancias para los que las imitaciones están disponibles. Un secretario de una empresa estatal, hace lo mismo, la intención de comprar de Nassima es de no menos de cinco perfumes de imitación de lujo para su ajuar de novia.

“Incluso si compra una docena de estos ejemplares, que no cuestan tanto como una sola botella de un perfume original, se ahorrará mucho dinero. Ellos tienen el mismo olor que los originales, es sólo que las copias no dura tanto”, explicó. “Tengo que pensar en los preparativos de mi boda y no puedo pagar un perfume que me costaría la mitad de lo que gano”, dijo. “Eso sería una locura.”

A continuación, selecciona cuidadosamente las botellas de cristal en el que las imitaciones de Amarige de Givenchy, Dior Medianoche Poison y el famoso Chanel No. 5.

En esta tienda, las fragancias de renombre representan los sueños, la sensualidad y el deseo no tener etiquetas o marcas especiales. Los clientes eligen los genéricos con botellas reutilizables para contener las copias de marcas famosas.